El Starter Service Kit reúne lo esencial para iniciar la higiene bucal de los más chicos: un cepillo de cerdas extra suaves, una pasta con sabor a manzana sin flúor y un vasito dosificador con tapa. Pensado para familias que quieren armar la rutina desde cero sin sumar productos de más.
El kit está pensado para niños de entre 2 y 6 años, cuando recién empiezan a cepillarse solos y todavía necesitan supervisión. El cepillo tiene mango corto y engrosado para que las manos pequeñas lo sostengan con firmeza, y las cerdas redondeadas cuidan las encías sensibles de esa etapa.
La pasta viene en formato de 50 gramos, con sabor natural a manzana y sin flúor, apta para quienes aún no aprendieron a escupir. El vasito dosificador ayuda a medir la cantidad justa de pasta y sirve también para enjuagar después del cepillado.
Cuando los productos se compran por separado, es fácil terminar con un cepillo demasiado grande o una pasta con ingredientes que no corresponden a la edad. El kit resuelve eso: cada pieza está elegida para la misma franja etaria y para el mismo objetivo, que es que el niño gane autonomía sin descuidar la limpieza.
Además, incluye una tarjeta ilustrada con los pasos del cepillado y un calendario de recambio cada tres meses. Así los padres tienen una referencia visual para conversar con los chicos y para saber cuándo toca renovar el cepillo.
El kit funciona como punto de partida: se usa dos veces por día, después del desayuno y antes de dormir. La tarjeta de pasos se puede pegar en el baño a la altura de los ojos del niño, y el vasito dosificador evita discusiones sobre la cantidad de pasta.
Cuando el niño cumpla 6 años o muestre más destreza, se puede pasar a un cepillo de mango más largo y a una pasta con flúor en baja concentración. Mientras tanto, el kit cubre la etapa de aprendizaje con lo justo y necesario.
Si querés ver otras opciones para acompañar esta primera etapa, recorré el catálogo completo de productos o consultanos por una recomendación según la edad de tus hijos.